Cuál es la extensión de una novela

Extensión de una novela

Ojalá me dieran un euro por cada vez que alguien me pregunta cuál es la extensión que debería tener su novela. Si me dieran ese euro, yo estaría en la Toscana catando todos los vinos, los buenos y los malos, me habría comprado una casa en ruinas, la estaría reformando y me dedicaría al bello arte de la contemplación del infinito.

Pero como no me dan un euro cada vez que una escritora tiene esta duda, me quedo aquí, en mi silla de despacho heredada y despeluchada escribiendo esta entrada en el blog por si puedo ayudar a alguien.

Es bueno saber cuál es el número de palabras que tienen tus historias por varios motivos.

El primer motivo es que, una vez publicada, la debes vender y saber la extensión te dirá en qué categoría juega.

Y el segundo es que la lectora tiene derecho a saber qué está comprando.

Eso sí, ten en cuenta que esto es un número orientativo, no hay una ley del Ministerio de Novela que diga que si te pasas de una palabra de los topes que ellos consideran que separa una categoría de otra, debes venderla como la categoría mayor. Vamos a ver, un poco de cabeza.

Como digo, son límites que algunas editoriales se pasan por la faja promocional, sobre todo en las categorías más grandes. Estos números varían según país e incluso, entre editoriales. Así que he hecho como una especie de media entre los datos de unos y otros para ajustarme un poco a la realidad. Pero repito: no hay una ley que lo delimite.

Categorías según la extensión de una historia

Aquí va el listado de menor a mayor para que lo tengas en cuenta.

Microrrelato:

Se considera microrrelato a aquellas historias escritas en menos de 500 palabras.

Por aquí te dejo el ejemplo de Un Sueño, de Jorge Luis Borges

«En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma de círculo) hay una mesa de madera y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mí escribe, en caracteres que no comprendo, un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular… El proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben».

Relato corto o breve:

Es esa historia que contiene entre 500 y 5.000 palabras.

Te dejo el ejemplo de La máscara de la muerte roja de Edgar Allan Poe

Relato:

De 5.000 a 15.000 palabras.

Te dejo aquí el ejemplo de La caída de la casa Usher de Edgar Allan Poe

Novellette:

Está comprendido entre 15.000 y 40.000 palabras.

Dejo de ejemplo de las mejores obras de la historia de la literatura bajo mi punto de vista: Carta de una desconocida, de Stefan Zweig.

Si eres escritora, te recomiendo que la leas con ojos de escritora. Es una novelette epistolar y la sinopsis es así de maravillosa:

«A ti, que nunca me has conocido». Un escritor de éxito recibe una extraña carta el día de su cumpleaños. Esa misiva sin firmar contiene el testimonio de una vecina que se enamoró de él hasta la médula hace años, siendo ella adolescente, pero él, por más que lo intenta, no es capaz de recordarla.

Al profundizar en esa confesión que abarca toda una vida, sufrimos por los sentimientos no correspondidos de ella, pero también por la soledad y la carencia de empatía de él. Stefan Zweig, magistral retratista de las emociones, nos ofrece el retrato duro y descarnado de un amor absoluto, incondicional, secreto y obsesivo que se ha convertido, por derecho propio, en todo un clásico de la literatura del siglo XX».

De verdad, te pone los pelos de punta.

Novela corta:

Desde 40.000 a 60.000 palabras.

Una novela corta sería El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez.

Otra novela que te recomiendo leer como escritora:

«El coronel destapó el tarro del café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata. Mientras esperaba a que hirviera la infusión, sentado junto a la hornilla de barro cocido en una actitud de confiada e inocente expectativa, el coronel experimentó la sensación de que nacían hongos y lirios venenosos en sus tripas. Era octubre. Una mañana difícil de sortear, aun para un hombre como él que había sobrevivido a tantas mañanas como esa. Durante cincuenta y seis años —desde cuando terminó la última guerra civil— el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban».

Novela:

Puede ir entre 60.000 (50.000 según algunas editoriales) y no hay límite, pero creo que es una locura más de 200.000 palabras. Si van a ser más, márcate una bilogía y te quedas más a gusto que en brazos.

Según la extensión de una novela, podemos llamarla novela o no, puede que vaya por otros derrotero. Por ahora, yo solo he escrito novela, pero es cierto que cada vez se acercan más a las 50.000 palabras. ¿Quién sabe? Puede que la siguiente sea una novelette y termine por escribir microrrelatos cuando sea mayor y no vea un pijo. (Aunque ya no veo un pijo).

¿Qué escribes tú?

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