Sobre mí
Toda mi vida he sido una mujer de letras, pero el destino (también conocido como mis maravillosos padres) me llevó a un trabajo de oficina, que evolucionó más tarde a un trabajo de números que suena tan emocionante como «gestora fiscal».
Madre mía, qué interesante era recibir aquellas notificaciones de Hacienda y qué intensos los días próximos a las fechas de presentar los impuestos. Es que se me ponen los pelos como escarpias… del aburrimiento.
Llegó un momento en que me di cuenta de que no quería vivir el resto de mi vida así. Creo que todos tenemos un sexto sentido que en algún momento nos grita que ahí no es.
Así que aposté por mí, dejé de torturarme y decidí que era el momento de abandonar lo de ser contable, o «tontable» como digo yo (porque así me sentía al ejercer una profesión que no me gustaba y que, encima, no me estaba haciendo rica) y me tiré a la piscina de la escritura, sin saber si había agua o no.
Sigo sin ser rica, pero qué feliz me hace trabajar.
No has conocido a alguien que haya hecho más formaciones que yo en los últimos años.
Ahí empezó todo.
Primero aprendí a escribir para otros.
Luego entendí cómo hacer que lo escrito llegue a quien tiene que llegar.
Y en medio de todo eso, volví a lo importante: escribir mis propias historias.
Hoy publico novelas, las muevo y las sostengo.
Y comparto lo que he aprendido con otras escritoras que no quieren quedarse a mitad de camino.
No porque tenga una fórmula mágica, sino porque sé lo que es sentirse perdida en todo esto.
También formo parte de La Tribu de la Romántica, donde acompañamos a escritoras a construir una carrera completa, de las que no dependen solo de la inspiración.
Actualmente, mis esfuerzos están en seguir formándome en marketing online para poder ayudar a escritoras que han estado como yo, con un libro en la mano, sin saber qué hacer con él.
