Formas de publicar un libro: cómo elegir el camino que más va contigo

publicar un libro

Publicar un libro es un sueño que empieza con una idea en tu cabeza, pasa por meses (a veces años) frente al teclado y, cuando por fin lo terminas, descubres que lo difícil no era escribirlo… sino saber cómo presentarlo al mundo.

Editorial tradicional, autopublicación, agencia literaria, empresas que se hacen llamar «editoriales» pero en realidad quieren que les pagues miles de euros… ¡Ay! Que nadie te prepare para esta parte no significa que tengas que ir a ciegas.

En esta entrada te cuento las formas más comunes de publicar un libro, cómo reconocer si una editorial es de fiar y por qué hay contratos que es mejor que los tires al fuego antes ni siquiera de empezar a leerlos.

Publicar un libro con una editorial tradicional (la de toda la vida)

Publicar un libro con una editorial tradicional es, para muchas escritoras, la meta soñada. En este modelo, tú escribes y ellos se encargan del resto: corrección, diseño, maquetación, distribución, e incluso algo de promoción si hay suerte.

No pagas por nada (eso es clave), cedes tus derechos durante un tiempo y recibes un porcentaje por cada ejemplar vendido. Eso sí, ese porcentaje no es altísimo—suele rondar el 8%–12% del precio de venta—pero puede compensarte el hecho de que no inviertes dinero y tienes un equipo profesional detrás.

El gran «pero» es que entrar en una editorial tradicional no es fácil. Reciben montones de manuscritos cada mes y escogen a poquitos. A veces pasan meses sin que te respondan y cuando lo hacen, puede que sea un no.

Tal y como está el mundo editorial en estos momentos, el acceso a estas editoriales grandes como Planeta o Penguin suelen pasar por dos motivos: o que alguien haya leído tu novela como le pasó a Helen Rytkönen, que trabajó su Amazon Ads de forma que llegó a una editora sus libros y ahora tiene cuatro novelas con Grijalbo o que te represente una agencia literaria.

En el primer caso es cuestión de tener a favor varios factores: que seas buena, que manejes bien tu marketing y que la suerte haga que el algoritmo envíe a las manos adecuadas tus historias.

En el segundo, funcionará mejor si vas por libre, pero tampoco es infalible y también es cuestión de suerte.

Ojo con esto: si alguien te escribe diciendo que ha leído tu manuscrito y lo ama, y acto seguido te manda un contrato donde te toca pagar 2.500 euros… eso no es una editorial tradicional. Es una empresa de servicios editoriales disfrazada.

Y sí, suena feo, pero ocurre tol’rato to’los’días. Algunas se hacen pasar por «coeditoriales» o «editoriales híbridas», pero la realidad es que tú acabas poniendo el dinero y no siempre recibes lo prometido. Así que mucho ojo, y sobre todo, mucha lupa antes de firmar.

Autopublicar (o cómo convertirte en tu propia editorial)

Publicar un libro por tu cuenta, también conocido como autopublicar, es lanzarte al ruedo sin intermediarios. Aquí tú eres la jefa: decides la portada, el título, el precio, el formato, la fecha de lanzamiento… Todo. Y aunque suena abrumador, también es muy empoderador.

Plataformas como Amazon KDP y la impresión bajo demanda hacen que autopublicar sea cada vez más accesible. Eso sí, hay que currárselo. Si quieres que tu libro tenga buena pinta y no parezca una redacción escolar subida en PDF, vas a necesitar profesionales: una buena correctora, una diseñadora de portada, una maquetación cuidada.

La autopublicación te permite conservar todos tus derechos, cobrar más por cada venta (en Amazon, por ejemplo, puedes recibir hasta el 70% del precio del libro digital) y moverte con rapidez. ¿Que lo terminas hoy y lo quieres publicar mañana? Puedes. ¿Que quieres cambiar la portada o el precio después? También puedes. ¿Que con los años quieres reescribirlo, añadir capítulos nuevos y hacer un diseño más atractivo acorde con la tendencia de ese momento? Nadie puede prohibírtelo.

El desafío está en la visibilidad: si no tienes una estrategia de marketing, nadie sabrá que tu libro existe. Pero si tienes ganas de aprender o quieres contratar a alguien que te acompañe, es un camino muy gratificante.

Ojo con esto: hay empresas que ofrecen «autopublicación asistida» y luego te hacen firmar contratos larguísimos donde pierdes los derechos y acabas con una deuda que no te esperabas. Si tú pagas, asegúrate de que tú sigues siendo la dueña del libro y de sus derechos, que no te imponen compras mínimas ni condiciones raras, y que puedes salirte cuando quieras.

Publicar un libro con ayuda de una agencia literaria (sí, hay gente que defiende a las autoras)

Publicar un libro a través de una agencia literaria es como entrar al mundo editorial con una aliada al lado. Las agencias representan a autoras, presentan sus obras a editoriales tradicionales, negocian contratos y están ahí para defender tus intereses.

Y no, no les pagas por adelantado. Su comisión llega solo si venden tu libro, normalmente un 15% de lo que tú ganes. Así que si alguien que se hace llamar «agencia» te pasa una factura por «representarte» o «promocionarte», pon el freno. Eso no es una agencia, es una empresa de servicios encubierta.

Tener una agencia detrás puede abrirte puertas que por tu cuenta quizá no conseguirías. Ellas conocen el mercado, saben qué editoriales están buscando qué, y te ayudan a evitar cláusulas trampa que muchas veces se nos escapan entre tanto lenguaje jurídico.

¿Es imprescindible tener una agencia para publicar un libro? No. Pero si tu meta es llegar a una editorial tradicional potente, puede ser una buena carta bajo la manga.

Publicar un libro con una editorial de servicios (aka, cuando te toca pagar, pero con conocimiento)

Publicar un libro con una editorial de servicios significa, básicamente, que tú pagas por que ellos hagan el trabajo: corrección, portada, maquetación, impresión, distribución… Lo que necesites. Y, si sabes exactamente lo que estás contratando y conservas tus derechos, puede ser una opción válida.

El problema viene cuando estas empresas se presentan como editoriales tradicionales, te prometen una tirada nacional, entrevistas, escaparates en librerías y luego… nada. Bueno, sí: una factura enorme, un contrato con cláusulas imposibles y montones de libros que acaban en tu trastero.

Si decides publicar un libro por esta vía, ten claro esto:

  • El ISBN debería estar a tu nombre.
  • Los derechos del libro deben seguir siendo tuyos.
  • No deberían imponerte una permanencia de 5, 10 o 15 años.
  • No deberían obligarte a comprar 300 ejemplares.
  • Y deberían entregarte todo el material editable (portada, maquetación, etc.).

Si algo de esto no se cumple, sal corriendo. Literalmente.

La coedición (o cuando te dicen «mitad y mitad»… pero no siempre es así)

Publicar un libro con coedición suena bien sobre el papel: tú y la editorial compartís los costes, los riesgos y los beneficios. En teoría, es un modelo «a medias», pensado para apoyar a autoras que no pueden asumir toda la inversión, pero tampoco quieren autopublicar solas. El problema es que, en la práctica, muchas veces la balanza se inclina… y no precisamente a tu favor.

En este modelo de coedición, tú aportas una parte económica (a veces grande, otras no tanto), y la editorial se compromete a editar tu libro, ponerlo bonito, y a moverlo por canales de venta. El truco está en leer con lupa el contrato. Porque hay coediciones que se parecen más a autopublicaciones encubiertas, donde tú pones todo el dinero, pero te dicen que formas parte del catálogo de la editorial.

Algunas pistas de que esa «coedición» es un disfraz:

  • La editorial no asume ningún riesgo económico real.
  • Te piden comprar un número elevado de ejemplares.
  • Cedes derechos por muchos años sin tener apenas control.
  • Te prometen visibilidad… pero sin garantías concretas.

¿Se puede publicar un libro con coedición de forma justa? Mi experiencia dice que no. Y recalco lo de «mi experiencia» porque aunque yo no lo haya hecho nunca, todas las autoras que me han contado que lo han probado, les ha salido rana. Básicamente porque este tipo de «empresas» no son transparentes, lo que te están vendiendo no es una coedición, es otra forma de que tú pagues por publicar.

¿Autopublicación o autoedición? No, no son lo mismo (aunque suenen parecido)

Una duda muy común entre quienes empiezan a investigar sobre cómo publicar su libro es confundir autopublicación con autoedición. Aunque ambas tienen ese «auto» delante, hacen referencia a cosas distintas.

Autoedición es el proceso en el que tú misma te encargas de preparar tu libro para que esté listo para ser publicado. Tú misma te haces la corrección del texto, el diseño de la portada, la maquetación, y todo lo que implica dejar el libro pulido y presentable. Es decir, tú asumes el rol de todos los perfiles profesionales.

Autopublicación, en cambio, es el momento en que decides lanzar tu libro sin pasar por una editorial tradicional. Contratas a todos los profesionales que necesitas para ello (alguien que corrija, alguien que maquete, alguien que… whatever).

En resumen: publicar un libro es un acto de amor, pero también de estrategia

Publicar un libro puede ser una experiencia maravillosa… o una pesadilla con factura incluida. Lo importante es que elijas el camino que más se adapte a ti. ¿Quieres tener el control total? La autopublicación puede ser tu aliada. ¿Sueñas con librerías y editoriales de renombre? Entonces busca agencia o empieza a enviar manuscritos a editoriales tradicionales. ¿Prefieres externalizar pero tener claro que tú mandas? Entonces revisa bien con quién te asocias.

No firmes nada sin leerlo tres veces. No te dejes cegar por promesas de éxito inmediato. Y sobre todo: tu libro tiene valor, y tú como autora, también.

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4 respuestas

  1. Hola Bea! Me ha sorprendido gratamente leerte y desde luego una suerte descubrirte. Con solo dos párrafos le he comentado a mi chica, me recuerda a mi escribiendo y eso me ha hecho seguir leyendo! Gracias por este asesoramiento. Decirte que lo mío es muy reciente y no sé cómo acabará, pero de corazón me has animado mucho. Mil gracias! Espero algún día volver a escribirte para pedirte algún consejo práctico. Un saludo.

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