
Las ideas para escribir una novela romántica caen del cielo, lo que pasa es que a veces no prestamos suficiente atención.
El concepto de «idea» es solo una semillita (que pone papá en la barriga de mamá… ¡No, es broma!). Volvamos al tema. Es una semillita que nunca sabemos del tipo que es cuando irrumpe en nuestro cerebro.
Hay ideas que germinan en nada, en una sentada. Suelen ser sencillas o llegan ya muy elaboradas y, por ello, no necesitan demasiada dedicación, solo que te sientas a escribir a ver qué sale de ella et voilà! Te sorprendes teniendo una trama de lo más bonica en apenas unos minutos.
Y luego están las que necesitan años. Con esto sí que no bromeo. Suelen ser ideas más dispersas, menos concretas o de difícil desarrollo.
¿Estoy siendo muy críptica? Te pongo ejemplos que te faciliten entender lo que he venido a contarte hoy.
Ideas para escribir una novela: complejas y simples
Cuando eres escritora y te aparece una idea simple o ya bastante elaborada, es una suerte.
Una idea simple podría ser la que viene de un sueño. Ese tipo de semillas suelen estar más elaboradas. Mi novela Si empezara de nuevo salió de ahí, y la verdad es que la escribí en apenas un par de meses. La idea llegó a mí bastante desarrollada, era algo así como una cena reencuentro de excompañeros de instituto y al despertarme la aderecé con total alevosía con una historia de amor no resuelta. Eso lo puse automáticamente, se ve que es algo inherente en mí.
En el sueño eso sucedía en un hotel carísimo de Barcelona, con lo cual me dio hilo del que tirar: tenían que ser niños bien. Pero necesitaba un conflicto, así que uno podía ser el niño bien y la otra la niña que terminó en ese cole de pago por motivos que puedes conocer si lees la novela 😈
Luego están las ideas imprecisas, como la que germinó la novela que he empezado a escribir esta semana.
Llevo con esa idea en mente desde que terminé Mi más sentido bésame, o sea un año y medio, al menos. Surgió de una conversación con mi abuela. Dijo algo como que debía valorarme más a mí misma y, acto seguido, se insultó a sí misma por algo que «hizo mal». Y pensé: «¿Cómo nos afecta la forma en que nuestras abuelas y madres se tratan a sí mismas en la manera de tratarnos a nosotras? ¿Cómo influye eso en las decisiones tomamos en nuestra vida adulta? ¿Cuánto aprendemos y copiamos de ellas de forma inconsciente y cómo afecta eso a nuestra forma de ser?».
Y en ese momento decidí que debía escribir sobre ello. Pero claro, es una idea bastante más etérea, es un concepto, no es una escena en la que ves dónde sucede y cómo. No había personajes en mente, ni escenario… Todo eso se ha ido fraguando durante meses y meses hasta pasar del año.
He intentado iniciarla en varias ocasiones, pero no ha sido hasta este mes que empecé a hacer conexiones entre personajes y épocas porque la idea es hablar de tres generaciones distintas, cada una tendrá su historia en una época distinta. Vamos, un lío de la leche. Pero creo en ello y es un reto, cosa que me gusta porque soy de las que buscan que la última novela sea mejor que las anteriores (que lo logre, es otra cosa).
Cómo lograr que las ideas para escribir fluyan
No hay una fórmula mágica para hacer que las ideas para escribir una novela fluyan como las cataratas del Niágara, pero sí puedo darte algunos consejos que te permitirán cazarlas al vuelo en cuanto surjan.
1. Apunta cualquier pequeña cosa que se te ocurra
Que pueda ser una idea de novela, se entiende. Nunca digas «luego lo apunto», porque tal como esa idea atraviesa tu mente, se larga con la misma rapidez. O en las notas del móvil o en una libreta que vaya siempre contigo, la cuestión es no desechar ninguna idea por absurda que parezca. Nunca se sabe, puede ser tu próximo bestseller.
2. Desarrolla la idea en todas sus posibilidades
Cuando tengas un rato, siéntate a desarrollar todas las posibilidades de esa idea. Yo lo llamo «hacerse un Dr. Strange». Se trata de usar la técnica del mapa mental que es una lluvia de ideas que envuelvan esa idea tan guay.
Es un buen momento para descartar ideas rocambolescas o aquellas que se parecen sospechosamente a libros que ya has leído.
3. Haz otras cosas que no sea sentarte frente a la página en blanco
Vive. No hay nada mejor para escribir bien y muchos libros que experimentar la vida.
Cualquier cosa puede hacer que surja una idea: una conversación, una experiencia, un lugar… Cuando el cerebro no está pensando en ideas para escribir una novela es cuando se le ocurren las mejores ideas para escribir una novela. Amor a primera viña surgió de la historia de amor real de un proveedor de vino de mi marido. Que no tiene nada que ver con la historia real, pero sí me quedé con el escenario y el vino de esa historia.
4. Deja que se vaya cociendo a fuego lento
La impaciencia no es una buena práctica para las escritoras.
Cuando una idea no sale o vemos que está saliendo como una historia más por no estar profundamente trabajada, mi consejo es que esperes a que llegue esa conexión más adelante.
Puedes desarrollar una idea hasta convertirla en una novela igual que muchas otras o intentar jugar con la diferenciación. Quizás la idea primigenia sea la habitual, pero puedes vestirla de algo distinto, como una prota que haya sufrido alguna enfermedad de la que se habla poco, ubicarla en un escenario que no es usual o crear un conflicto que no hayas leído nunca.
Está todo inventado, pero hay formas de diferenciar nuestra novela. Eso va a añadirle un valor y además, te permitirá venderla mejor cuando la publiques.
Las ideas para escribir una novela vienen y bah(n)
Así que no desesperes si eres de tener pocas ideas porque no es un torrente que siempre goce del mismo caudal. Si no sale hoy, saldrá mañana (como el culito de rana).
¿Qué haces tú para tener ideas? ¿Eres de las que no paran de recibir semillas de las musas o vas de una en una?



