
Si estás buscando libros veraniegos que te atrapen desde la primera página y te acompañen durante las vacaciones, has llegado al lugar adecuado.
He reunido algunas de mis novelas favoritas para leer junto al mar, en la piscina o simplemente en el sofá con el ventilador apuntándote a la cara, al más puro estilo Beyoncé.
Y si, como yo, sientes debilidad por los escenarios acogedores, también puedes descubrir estas novelas románticas ambientadas en pueblos pequeños, otro de mis refugios literarios favoritos.
En esta selección encontrarás comedias románticas que hacen reír a carcajadas, viajes que invitan a hacer la maleta, personajes que se cuelan en tu cabeza durante días y romances capaces de dejarte con una sonrisa al cerrar el libro.
Algunas transcurren durante unas vacaciones, otras simplemente tienen esa magia que hace que apetezca leerlas cuando el ritmo del año afloja.
Si este verano quieres llenar la maleta de historias que emocionan, divierten y que hagan que olvides el reloj durante unas horas, aquí tienes unas cuantas recomendaciones que, al menos para mí, han sido un auténtico acierto.
¿Qué tienen los mejores libros veraniegos?
Cuando pienso en libros veraniegos, no imagino necesariamente historias que transcurren en agosto ni protagonistas tumbados en una hamaca con un mojito en la mano. De hecho, algunos de los libros que más me han recordado al verano suceden en otras estaciones del año.
Para mí, un libro se vuelve veraniego por la sensación que transmite.
Es ese tipo de novela que invita a bajar el ritmo, que hace que quieras alargar un capítulo más antes de salir a cenar o que consigue que mires el mar, una montaña o un pueblo pequeño con ganas de hacer la maleta.
Al final, los mejores libros veraniegos son los que consiguen regalarte esa misma sensación que dejan las vacaciones: la de haber vivido otra vida durante unas horas.
¿Qué libros veraniegos deberías leer según tu estado de ánimo?
Si buscas reírte y terminar el libro con una sonrisa
Una luna sin miel, de Christina Lauren.
Este libro es un cinco estrellas al nivel de Cariño, cuánto te odio —que por si todavía no lo sabes, es el libro que más me gusta sobre la faz de La Tierra—. Me reí muchísimo, y eso que lo consumí como audiolibro y normalmente no suelen atraparme tanto como cuando hago lectura visual. De hecho, me reí tanto, que mi hija hubo un momento que entró en la cocina donde yo estaba haciendo cosas mientras oía esta maravilla y me preguntó por qué no paraba de carcajearme.
Spoiler: en papel es todavía mejor.
Lo que me ocurre con este tipo de historias es que los diálogos me parecen tan ingeniosos que no puedo evitar enamorarme de los protas. Aunque me contaran la misma historia novela tras novela, volvería una y otra vez.
No ocurre en verano, o no lo especifica (que yo recuerde), pero sí sucede en un paraje como Hawái: playa, buen tiempo, viaje…
Sinopsis:
Olive está acostumbrada a tener mala suerte. Ya sea en el amor, el trabajo o cualquier otro aspecto de su vida, esta siempre está al acecho. En cambio, Ami, su gemela, tiene tanta suerte que ha conseguido organizar su boda a base de sorteos. Pero lo que es un sueño para su hermana es sinónimo de pesadilla para Olive, que tendrá que pasar toda la ceremonia con el detestable Ethan Thomas, el hermano y padrino del novio.
Lo que nunca hubiese podido imaginar es que el enlace acabaría con una intoxicación alimentaria que afectaría a todos los invitados salvo a ellos. Animada por Ami y decidida a evitar que Ethan disfrute solo de unas vacaciones gratis, Olive está dispuesta a olvidar las diferencias que los separan y zarpar hacia el paraíso.
Después de todo, no puede ser tan difícil ignorarse durante diez días mientras fingen ser dos enamorados en una idílica luna de miel en Hawái, ¿no?
Book lovers: amor entre libros, de Emily Henry
Vuelvo a estar en la misma situación. Esta historia junto a la primera que he nombrado y El amor ha muerto (novela que he colocado en el post de otoño, allí explico por qué) se han situado en el top 1 junto a Cariño, cuánto te odio.
Esta historia es romántica, tierna, distinta en lo que debe serlo e igual en esencia. Ella es la chica rubia de ciudad a la que dejan los hombres por la nueva chica de pueblo que les hace cambiar de vida. Él es un tipo que espera que la gente sea sincera con él y por eso él lo es con los demás. Brutalmente sincero, para lo bueno y, sobre todo, para lo malo.
La escritora se marca unas frases tan bonitas como esta: «Me coge el rostro con una mano y me besa con una ternura que siento por todo el cuerpo como huequitos de calidez acurrucados entre huesos y músculos y cartílagos: Charlie esparcido por mis venas».
Y hay un millón de referencias a la literatura, como por ejemplo: «Otra «verdad universalmente aceptada» con la que Austen podría haber empezado Orgullo y prejuicio: «Cuando te obligas a ti misma a no pensar en algo, eso será lo único en lo que puedas pensar».
Es una historia con brillo que habla de unas vacaciones y que me apetecería leer en verano. Aunque ¿para qué mentir? La leería cada día fuera la época que fuera.
Sinopsis:
Nora Stephens se ha pasado la vida entre libros; es una dura agente literaria que pelea por las obras y los contratos de cada uno de sus clientes. Solo hay una cosa que esté por encima de su trabajo: su hermana pequeña Libby, a la que lleva cuidando desde que su madre falleció. Por eso decide acceder a su petición e ir con ella a Sunshine Falls, el lugar en el que se ambienta su libro favorito. Allí, Libby pretende realizar un viaje de transformación en el que recrear las escenas de sus novelas favoritas hasta lograr que Nora sea la protagonista de su propia novela.
Con lo que ninguna de las dos cuenta es con toparse con Charlie Lastra, un editor con el que Nora ya había tenido un encontronazo en Nueva York y que amenaza con convertirse en una presencia constante en sus vacaciones. A veces, ni siquiera una agente literaria y un editor son capaces de escribir su propia historia.
Si te apetece viajar sin salir de casa
El lugar donde ser nosotros, de Helen Rytkönen
Recomiendo cualquier novela de Helen, porque incluso las primeras, que suelen ser las peores que tenemos las escritoras, hicieron que me enamorara de su forma de escribir. Helen tiene magia y la usa en sus historias con una maestría fantástica que hace que quieras formar parte de esas aventuras, aunque solo sea estar tras un matorral viendo qué hacen los protagonistas.
Con El lugar donde ser nosotros me volvió a enamorar (si es que eso es posible cuando ya andas enamoriscada). Es una novela tierna, intimista donde dos personajes se enamoran de forma tan natural el uno del otro, sin pretensiones, sin querer aparentar algo que no son… Caí rendida a los pies de Amaia, pero Marcos… Ay, Marcos. Se nota que se crió rodeado de mujeres fuertes, porque es todo un amor.
La novela sucede en la isla de Lanzarote, en un periodo vacacional de los protas y el surf y la playa son dos elementos importantes de la novela, por lo tanto, huele a verano nada más empezar a leer la primera página.
Sinopsis:
Marcos Olivares es un hombre amable que siempre tiene la palabra perfecta para cualquiera, aunque, en los últimos tiempos, no la encuentra para sí mismo.
Amaia Guzmán vive en su mundo de unos y ceros donde no tiene que alternar con la gente y en el que se siente segura.
Marcos y Amaia son amigos y llevan trabajando juntos durante años, aunque nunca se han visto. Por eso, cuando Marcos desaparece sin decir nada, Amaia se preocupa. Tanto, que decide romper con todo lo que es su vida para encontrarle.
La mágica isla de Lanzarote acoge una historia de valentía, de aprender a vivir a manos llenas, de tomar decisiones difíciles y de un amor más grande de lo que ninguno de los dos pudo imaginar.
Destino: final feliz, de Sarah Morgan
Es una novela que tiene muchos puntos fuertes, pero hay un personaje en concreto que se lleva toda mi admiración. Es la figura de una mujer que es madre desde hace tiempo, está casada desde hace más y todavía, tras tantos años de ser adulta, ves cómo late su amor por su madre y una necesidad casi infantil de que, por una vez, sea cariñosa con ella.
No recuerdo haber leído un personaje que tuviera esa carencia y que, en vez de mandar a la progenitora a pastar, lo que hace es quererla todavía más. No sé, puede que exagere, pero me pareció un personaje tan bien construido, tan coherente y poco usual, que me hizo disfrutar de la novela más que los demás.
Esta historia, de nuevo, no recuerdo si sucede en verano, pero lo que te llega es el brillo de la libertad de un viaje largo, de tiempo de relax y de escaparse, por eso la pongo en este post.
Sinopsis:
Kathleen tiene ochenta años. Después de un incidente con un intruso, su hija quiere que se mude a una residencia para mayores. Ella no está dispuesta a eso. Lo que anhela, lo que necesita, son aventuras.
Liza se asfixia con el estrés diario de la vida familiar. Lo último que le falta es ver a su madre viviendo unas vacaciones salvajes, y eso la hace soñar con su propia escapada en solitario.
Martha, de 25 años, tiene una crisis vital. Desempleada, sin amor y sin inspiración, su vida está hecha un desastre. Pero sabe que algo tiene que cambiar.
Cuando Martha ve el anuncio de Kathleen buscando conductora y acompañante para realizar un viaje épico por carretera a través de Estados Unidos, decide que ese trabajo puede ser la respuesta a sus oraciones. ¿Viajar con una desconocida? Ningún problema. No es la mejor conductora del mundo, pero no puede ser peor que volver a vivir con sus padres. Y, de todos modos, ¿cuántos problemas podría causarle una mujer de ochenta años?
A medida que estas mujeres se embarcan en el viaje de su vida, descubren que nunca es demasiado tarde para la aventura.
Gente que conocemos en vacaciones, de Emily Henry
Esta comedia romántica juega con la narración de distintos veranos compartidos para ir desvelando, poco a poco, cómo evoluciona la relación entre dos amigos que parecen destinados a encontrarse una y otra vez, aunque la vida insista en ponerles obstáculos.
Lo que más me gustó fue precisamente esa sensación de estar reconstruyendo una historia a través de los recuerdos. Cada verano añade una pieza nueva al puzle y hace que entiendas un poco mejor por qué los protagonistas son como son y por qué cuesta tanto que den el paso que, desde fuera, parece tan evidente.
Y luego está ese «¿y si…?» que sobrevuela toda la novela. ¿Y si la persona adecuada ha estado siempre delante de ti? ¿Y si el momento nunca fue el problema? ¿Y si algunas historias necesitan años para encontrar su lugar?
Es una de esas novelas que dejan un poso dulce y nostálgico, como cuando vuelves de un viaje que sabes que recordarás durante mucho tiempo. Precisamente por eso me parece uno de esos libros veraniegos que apetece leer cuando el verano invita a bajar el ritmo y dejarse llevar por una buena historia.
Sinopsis:
Poppy y Alex. Alex y Poppy. No tienen nada en común: Ella lleva vestidos estampados; él, pantalones de pinza. Ella es un espíritu aventurero; él prefiere quedarse en casa leyendo. Y, a pesar de todo, son mejores amigos. Durante la mayor parte del año viven separados ―ella en Nueva York, él en su pequeño pueblo―, pero cada verano, desde hace ya una década, se toman una semana de vacaciones juntos. Hasta hace dos años, cuando todo cambió.
Ahora Poppy tiene todo lo que siempre había soñado, pero está atrapada en la rutina. Cuando alguien le pregunta cuándo fue feliz por última vez, sabe, sin ninguna duda, que fue en ese último y fatídico viaje con Alex. Por eso decide convencer a su mejor amigo para viajar juntos una vez más. Tienen una semana para arreglarlo todo, ¿qué puede salir mal?
Si eres de las que suspiran por los pueblos pequeños
La casa de los principios, de Ana González Duque
Mientras leía esta novela tenía la sensación de haber encontrado uno de esos rincones donde el tiempo pasa más despacio y donde cualquiera querría quedarse una temporada.
La casa acaba convirtiéndose en un personaje más. Sus habitantes, tan diferentes entre sí como entrañables, crean una pequeña comunidad que desprende calidez desde la primera página. Es de esas novelas en las que disfrutas tanto de las conversaciones y de la convivencia cotidiana como del propio romance, porque todo invita a quedarse un capítulo más.
Si a eso le sumas una protagonista que necesita reencontrarse consigo misma y una historia que habla de empezar de nuevo cuando creías que ya era demasiado tarde, el resultado es una lectura reconfortante, de las que dejan el corazón un poquito más ligero al cerrarlas. Precisamente por esa atmósfera tan acogedora, me parece uno de esos libros veraniegos perfectos para leer sin prisas, dejando que la historia te haga sentir como una vecina más.
Sinopsis:
Sara Flavín siente que su vida se ha quedado en suspenso. Trabaja en algo que no le gusta. Su relación de pareja quedó truncada por un accidente. Y su padre —alto ejecutivo de una empresa— la maneja como si aún tuviera seis años.
Pero un fin de semana, su progenitor la envía a valorar la antigua casa de su abuela, cerrada desde que ella falleció. Y descubre que La Casa de los Principios no está vacía en absoluto y que los excéntricos residentes —una bibliotecaria jubilada con fama de bruja, una niña que colecciona palabras raras y un hombre tan guapo que parece salido de un cuadro— son encantadores.
Obligada por las circunstancias a permanecer en la zona, Sara decide indagar en la historia de los habitantes de la casa sin prever que tal vez descubra cosas de su propia historia. Una novela corta feelgood para iluminar tu corazón.
Si empezara de nuevo, de Bea Peidró
Aunque es una historia romántica, el romance no es lo único que importa. También habla del peso de las decisiones, de los caminos que abandonamos y de esas personas que, por mucho tiempo que pase, siguen ocupando un rincón de nosotros. La historia juega constantemente con esa pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez: «¿Y si hubiera actuado de otra manera?».
Es una novela que sucede en verano, en un pueblo costero de Catalunya, Calella de Palafrugell, en una casa blanca, pequeña y destartalada desde donde se ve la playa. Si esta historia no tiene el ADN de libros veraniegos, no sé de qué lo tiene.
Si te gustan las novelas de segundas oportunidades, con personajes adultos, emociones contenidas durante años y la certeza de que nunca es demasiado tarde para volver a elegir el amor, esta es una apuesta segura.
Sinopsis:
Me llamo Brisa y solo hay tres cosas en esta vida que me sacan de mi órbita: las ciudades, las injusticias sociales y Marc Soler.
Y las tres se han alineado para suceder de forma simultánea: estoy en Barcelona y es una injusticia social para mí encontrarme frente a Marc tras diez años de ausencia injustificada por su parte.
Siempre estuve enamorada de él, pero ¿cómo iba a declararme a mi mejor amigo sin correr el riesgo de perderlo?
Hoy siento lo mismo por él, mis sentimientos no han cambiado. Lo que sí parece distinta es su forma de mirarme. Ahora quiero desentrañar todos los secretos de su pasado, porque no puedo esperar a ver qué nos depara el futuro.
La novela del verano, de Emily Henry
La novela del verano demuestra que Emily Henry no escribe únicamente historias de amor, sino personajes que necesitan reconstruirse antes de poder enamorarse de verdad
Su mayor acierto está en convertir el bloqueo creativo de January y Gus en el motor de una relación llena de química, diálogos brillantes y vulnerabilidad. A medida que ambos se obligan a escribir fuera de su zona de confort, también empiezan a cuestionar las ideas que tenían sobre el amor, el éxito y sobre sí mismos.
Es una novela que destaca por el equilibrio entre el humor y la emoción. Tiene conversaciones cargadas de ironía, una tensión romántica que se cocina a fuego lento y momentos que golpean cuando menos te lo esperas. Además, el hecho de que los protagonistas sean escritores añade una capa extra de complicidad para quienes disfrutan de las historias sobre libros y del mundo editorial.
Si te gustan las novelas con enemies to lovers, vecinos, protagonistas escritores, mucha química verbal y personajes que aprenden a mirar el amor desde un lugar más honesto, La novela del verano es una de las mejores puertas de entrada al universo de Emily Henry.
Sinopsis:
January Andrews es escritora de novelas románticas y una soñadora empedernida. Augustus Everett escribe novelas serias y cree que el amor verdadero es solo un cuento chino.
Pero January y Gus tienen mucho más en común de lo que creen: Los dos están arruinados. Los dos están bloqueados. Y los dos necesitan escribir un bestseller antes de que termine el verano.
Si te emocionan los festivales musicales
La chica de Woodstock, de Elena Castillo
Es una historia que respira música, juventud, sueños y esa necesidad de encontrar tu propio lugar en el mundo, con el mítico festival de Woodstock como telón de fondo.
Lo que más me gustó fue precisamente esa ambientación. Mientras leía tenía la sensación de estar recorriendo una época irrepetible, llena de cambios, de canciones que marcaron generaciones y de personajes que intentan descubrir quiénes son mientras el mundo también está cambiando. La música no es un simple decorado, sino una parte esencial de la historia y de las emociones que viven sus protagonistas.
Si disfrutas con las novelas ambientadas en momentos históricos, los personajes que persiguen sus sueños y las historias que mezclan romance, música y crecimiento personal, La chica de Woodstock es uno de esos libros veraniegos que invitan a dejarse llevar y a vivir la aventura desde la primera página.
Sinopsis:
Agosto de 1969
Sybile espera que su novio regrese de Vietnam para casarse con él, Gabriel tiene un trabajo de verano mientras espera su llamada a filas y Sky se ha fugado de casa.
Son tres desconocidos cuyas vidas se entrecruzan de tal modo en el festival de Woodstock que ya nada volverá a ser igual para ellos.
Octubre de 2002
Dustin, director de cine, quiere llevar a la gran pantalla la historia de «La chica de Woodstock». Participar en un proyecto así es un sueño para su amiga Lennon. Sin embargo, aceptar significa también reencontrarse con Erick, el compositor de la banda sonora, la persona que juró no volver a ver jamás.
Son tres amigos cuyas vidas vuelven a coincidir para descubrir secretos inesperados tras esta historia que cambiará sus vidas para siempre.
Los mejores libros veraniegos también los eliges tú
Al final, los libros veraniegos no tienen una fórmula secreta.
Todos los que aparecen en esta lista me han acompañado en algún momento y, por una razón u otra, los relaciono con esa sensación de libertad que solo encuentro cuando llega el verano y tengo tiempo para leer sin mirar constantemente la hora.
Ahora me toca pedirte ayuda a ti. Mi lista de pendientes nunca deja de crecer, pero siempre hay hueco para una recomendación más.
¿Qué libros veraniegos añadirías tú a esta selección? ¿Hay alguna novela que asocies inevitablemente al verano y que creas que todo el mundo debería leer al menos una vez?
Te leo encantada en los comentarios. Quién sabe, quizá tu recomendación acabe formando parte de esta lista el próximo verano.












