Personajes literarios basados en personas reales

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Los personajes literarios son el alma de cualquier historia. Porque lo que hace que una lectora conecte con tu novela romántica no es lo que sucede, ni siquiera dónde (aunque puede tener cierta importancia), sino las emociones de los personajes, sus conflictos y su evolución.

A menudo, las escritoras de romántica encontramos inspiración en la realidad y, a diferencia de lo que mucha gente piensa, no plasmamos nuestras vidas sexuales en nuestras novelas. Así que la próxima vez que quieras preguntar si hemos practicado de verdad ese trío con un extraterrestre y una amazonas en una luna de Júpiter recuerda que, además de imposible, es posible que ni nos apetezca. Pero de eso ya te hablaré otro día.

En lo que sí nos inspiramos mucho es en personas reales como base para nuestros personajes literarios. Desde jefes villanos que matamos con toda clase de detalles entre las páginas hasta homenajes a aquella abuela que hizo de tu infancia una delicia.

Por qué las escritoras nos basamos en personajes reales

Uno de los motivos por el que las escritoras recurrimos a personas reales para construir personajes literarios es porque la vida cotidiana está llena de matices y complejidades que resultan difíciles de inventar desde cero. Observar a quienes nos rodean nos permite crear personajes más creíbles, con emociones genuinas y reacciones realistas.

Cuando construyo mis personajes literarios, me gusta fijarme en manías y particularidades de las personas que me rodean. O frases graciosas que (créeme, no soy tan ingeniosa como parece a veces en mis novelas) no se me ocurrieron a mí.

Otro motivo es el de homenajear a una persona amada. ¿Cuántas no habremos basado un personaje en un familiar querido, en una amiga del alma o en un amor no resuelto? Tener sentimientos por esas personas nos acerca a crear un personaje más real, a que sus reacciones sean más verosímiles y todo cuadre mejor en una historia, aunque se desarrolle en un mundo de fantasía. Porque las chochas de agua pueden no existir, pero las manías humanas y las coletillas, sí.

Qué aporta inspirarse en personajes reales

Tomar como referencia a personas reales enriquece los personajes literarios de varias maneras.

Primero, aporta profundidad psicológica, pues los seres humanos reales estamos rellenitos de contradicciones, sueños y defectos que, bien gestionados, pueden hacer que un personaje salga de las páginas de un libro.

Además, facilita la construcción de relaciones interpersonales verosímiles en la historia.

Personajes literarios basados en personas reales

Algunas de las novelas más icónicas de la literatura han tomado a personas reales como base para sus personajes literarios. Estos son algunos ejemplos notables:

  • Hazel Grace Lancaster (Bajo la misma estrella): John Green se inspiró en Esther Earl, una joven que conoció y que luchó contra el cáncer. Su fortaleza y espíritu quedaron reflejados en Hazel.
  • Margueritte (La dama de las camelias): Alexandre Dumas hijo se inspiró en su relación con la cortesana Marie Duplessis para dar vida a Margueritte. Además es un libro que te recomiendo mucho porque la historia es preciosa. Inspiró la película Moulin Rouge, que también te recomiendo.

Personajes literarios con alma real en mis novelas

En mis novelas también he recurrido a esta técnica. Los personajes literarios de Amor a primera viña, Mi más sentido bésame y Si empezara de nuevo tienen rasgos, historias y vivencias inspiradas en personas que han dejado huella en mí.

Amor a primera viña: un personaje literario con sabor a realidad

En Amor a primera viña, Jon, tiene mucho de mi marido: a veces un poco sieso, pero con un corazón de oro y que, cuando ya no puede evitarlo más, se desvive por cuidar de su amada (esa soy yo, de momento). La pareja que inspiró la novela existe de verdad, además, hacen un cameo en uno de los capítulos. Y la prota tiene todos los gustos que tengo yo. Si no puedo conducir un Fiat 500 verde menta porque no tengo carné, Emma sí.

Y Senda, la abuela de Jon, es mi abuela materna. Incluso el colgante que se describe es el de ella. Lo bonito es que se reconoció al leer la historia y lloró de la emoción. Para mí es un regalo tenerla a ella y ella considera que el regalo se lo hice yo basándome en su persona.

Mi más sentido bésame: personajes literarios que rinden homenaje

En Mi más sentido bésame, vuelve a aparecer algo sobre mi marido y es que Enzo lleva camisetas frikis, igual que él. Me parece un detalle tierno que me gustó para ese personaje porque Enzo es así, divertido, desenfadado y con mucho sentido del humor.

Otro personaje literario de esta novela que existe en la vida real es el gato, Manolo, que es el jefazo de una colonia de mininos que campan por el puerto de Barcelona. Calqué su majestuoso carácter y su culo gordo. Necesitaba un gato perdonavidas y no hay mejor perdonavidas que Manolo.

Si empezara de nuevo

En Si empezara de nuevo podría decirse que no hay mucho de real a parte de que tengo una amiga que es un poco Agnes. Pero creo que es la novela en la que he echado más imaginación.

Lamentablemente los personajes malvados de esta historia son estereotipos que existen a puñados. No conozco el típico señor tiburón de los negocios que quiera que su hijo se dedique a lo mismo, pero a todos nos consta que existen y a patadas.

El desafío de crear personajes literarios basados en personas reales

Si bien es tentador inspirarse en la realidad, transformar una persona real en un personaje literario conlleva un reto. Se debe encontrar el equilibrio entre la fidelidad y la ficción, adaptando elementos para crear una narrativa fluida y evitando que el personaje parezca una simple copia. A veces, fusionar varios rasgos de diferentes personas ayuda a construir un personaje literario más complejo y único.

Conclusión: los personajes literarios como puente entre la realidad y la ficción

Los personajes literarios nacidos de la realidad pueden aportar una autenticidad única a las historias. En mis novelas, he utilizado este recurso para dotar de mayor profundidad y emoción a mis protagonistas. Ya sea en Amor a primera viña, Mi más sentido bésame o Si empezara de nuevo, cada personaje literario tiene un pedazo de vida real, transformado en ficción para emocionar y conectar con los lectores.

Y tú, ¿has leído alguna novela en la que hayas sentido que los personajes literarios eran tan reales que podrían existir? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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Queda tiempo para hacerlo mejor - Bea Peidró

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