Planificar una novela puede simplificar tu vida de escritora

planificar una novela
Porque hasta las que somos brújulas (que no brujas) debemos tener claro por dónde empezar.

Planificar una novela no es moco de pavo. No es fácil, lleva su tiempo y a veces, esa planificación se atasca de forma salvaje y no hay manera de concebirla.

Y aunque a las escritoras brújula nos cuesta un huevo sentarnos y planificar, o no nos cuesta planificar, pero sí seguir el mapa trazado, hay cosas que deberíamos decidir antes de sentarnos a escribir a lo loco.

Planificar una novela va de tomar decisiones

Tienes que tomar muchas decisiones antes de sentarte a escribir, porque cuantas más decisiones hayas tomado antes de empezar tu novela, menos vas a tardar en escribirla y menos vas a tener que reescribir a medida que la escribes.

Eso no quiere decir que las decisiones que tomes en un principio sean inamovibles y nunca más puedas cambiar de opinión. No va de eso. Evidentemente, si durante la escritura de tu novela te asalta una idea mucho mejor que la que estás desarrollando, deberías cambiarla aunque eso signifique reescribir la novela entera. Pero si de entrada esa historia está meditada y has decidido ir por un camino en concreto, lo más habitual es que sea el acertado.

El tema de la novela

El tema de una novela es el asunto principal que se trata en ella. Puede resumirse en una palabra o una frase corta.

Por ejemplo, el tema de Orgullo y prejuicio podemos decir que es el matrimonio. En El Quijote, sería la locura. En Romeo y Julieta tenemos el amor prohibido… El tema es un concepto, el asunto principal que nos trae una historia.

Por lo general, los temas son universales. Si buscamos novelas con el tema del amor prohibido te salen unas cuantas (Romeo y Julieta, Jane Eyre, Crepúsculo, La Celestina, Carta de una desconocida…), porque el tema es algo tan abstracto que se puede contar de mil formas distintas sin darnos cuenta de que esas historias hablan de lo mismo.

Solo has de preguntarte de qué va a hablar tu novela. ¿Amor propio? ¿Celos? ¿Relaciones tóxicas? ¿Convivir con el luto?… Hay mil temas que se pueden abordar. Escoge uno, no pienses en si es original o no, porque los temas están todos tratados, no hay nada de lo que no se haya hablado. Porque lo importante no es el qué (en este caso) sino el cómo.

Tipo de narrador

¿Va a ser una novela narrada por un o una protagonista o tendrá varios narradores? ¿Será solo en tercera persona? ¿Te atreverás con una segunda? Lo cierto es que hay historias que piden un narrador en concreto y puede que no escojamos bien en primera instancia. Cuántos escritores y escritoras han tenido que reescribir una novela entera porque el narrador que mejor le iba no era el que se utilizó para ella. Y eso es un trabajazo que se podría haber ahorrado si escribimos el primer capítulo desde el punto de vista de varios narradores para sopesar cuál queda mejor.

También lo puedes decidir desde la complejidad que quieras darle o que te veas capaz de asumir. Me explico. Imagina que hay tres personajes principales en tu historia. Aquí tenemos una toma de decisión interesante porque hay dos opciones:

  1. Usar un narrador en tercera persona que cuente la historia y se acabó la complicación.
  2. Usar tres voces narrativas en primera persona (los tres personajes narran sus propios capítulos), pero ya sabemos la complicación de esto: no pueden (o no deben) hablar igual. Con lo cual deberemos esforzarnos mucho por encontrar un tono y una voz distinta para cada uno de los personajes.

Evidentemente, yo me iría a la segunda opción de cabeza, pero yo estoy loca y no tienes por qué estarlo tú también. Pero no solo entra en juego lo complicada que queramos nuestra vida a la hora de escribir ese libro, puede que a esa historia le vaya mejor un narrador en tercera persona, sin más.

Tono

Otro de los elementos clave a la hora de planificar una novela es el tono, que no es otra cosa que la actitud que toma el narrador frente a lo que narra y a sus personajes.

Si el narrador es en primera persona, podemos tener claro el tono en base a cómo es el personaje. Si es alguien que siempre está de broma, lo suyo es que su tono sea cómico. Y si es un ser irónico, esa será su forma de narrar.

Línea temporal

Esto es el tiempo en el que sucederá la trama. No es lo mismo escribir una historia que abarca treinta años que una que sucede en dos semanas de vacaciones. Sobre todo porque si la historia de treinta años la narramos tan exhaustivamente como la que sucede en dos semanas, saldrá un libro de la extensión de la Enciclopedia Lorousse.

Por ejemplo, Amor a primera viña es una novela que sucede durante un año entero. Hice un paralelismo entre el proceso de madurez de la uva con las fases de enamoramiento, desde que tiene sus primeros brotes hasta que la planta da el fruto y vuelta a empezar. Para esa novela necesité más palabras que para la segunda, que sucede durante un mes y algo.

Por norma general, la línea temporal es importante porque no solo debemos saber cuánto abarca sino qué abarca nuestra historia para tener en cuenta fiestas como las navideñas, cumpleaños de los personajes, etc.

Planificar los personajes

Importantísimo, porque hay escritoras (y no miro a nadie porque debería mirarme a mí misma pero no puedo girar tanto los ojos) que conocen a los personajes a medida que se adentran en la historia. Luego pasa lo que pasa, que no hay manera de terminar un primer borrador sin haber reescrito el inicio y probablemente el nudo doscientas veces antes de encontrar el camino correcto.

Y también se dan las incongruencias: un prota que empezó siendo moreno y de repente es pelirrojo; una prota que llevaba un septum en la nariz y termina siendo una chica pija; o un tipo que suele usar camisetas divertidas aparece en una escena vestido de traje y chaqueta.

Para evitar eso, toma la decisión de entrada. Y si luego hay que cambiar cositas porque te van mejor para la historia, recuerda que puedes hacerlo, que esas decisiones no están escritas en piedra.

Una herramienta que puede ayudarte con esta parte es el libro de Bea Blumen, Eneagrama para la creación de personajes. Todo el libro es canela fina, pero tiene un recuadro resumen al final de todo que puedes usar como fórmula para crear personajes coherentes y reales. Eso te ahorra una de tiempo que pa’qué.

Planifica la trama y las escenas para planificar una novela

Esta es la parte más complicada, porque es como armar un puzle. Quieres contar cosas, puede que sepas quién quieres que las cuente con antelación, pero ay, ponerse a ordenar esas ideas, los hechos, la trama…

Pero es lo mejor que puedes hacer en cuanto a productividad. Cuanto más organizada seas y más claros tengas los conceptos de tu novela, más segura andarás y más directa. Eso ahorra tiempo y dolores de cabeza.

Esto es tan sencillo como planificar las escenas de tu novela y cómo se van a suceder. ¿Vas a explicar los hechos en el orden que sucedieron o vas a jugar con saltos temporales?

Para jugar con los saltos temporales (ya sabes, ese tipo de novela que va al pasado y al presente varias veces para mantener el misterio hasta el final), tienes que tener arte. No es fácil y se tiene que saber muy bien cómo se hace porque puede que el resultado sea un desastre y la gente se maree con tanto salto temporal.

Pero si quieres probar, lo suyo es hacer como sugiere Blake Snyder en su libro ¡Salva al gato!, que no es otro que el de escribir las escenas en tarjetas individuales y ordenarlas de distintas formas para leer la historia con los hechos barajados de distintas maneras. Puede resultar un ejercicio muy interesante y, sobre todo, puede darnos novelas maravillosas.

Planificar una novela: conclusión

Como escritora brújula soy consciente de que no siempre es factible. O sí, como he dicho al principio, soy capaz de planificar una novela sin problema. Mi gran incapacidad se pone de manifiesto a la hora de seguirla. Los dedos van solos, los personajes hacen lo que les da la gana y voy creando los personajes y la historia a medida que escribo.

Pero eso es un rollo patatero, te lo digo desde la experiencia. Porque me paso la vida reescribiendo y mientras otras personas capaces de planificar y seguir el camino trazado sacan tres o cuatro novelas al año, yo saco una y con suerte.

Así que no hagas lo que yo hago, haz lo que yo te aconsejo: planifica, inténtalo, aprende a hacerlo y serás una escritora más productiva y (supongo) feliz.

Cuéntame, ¿cómo llevas la planificación de tus novelas?

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