Quiero ser escritora: motivos acertados y desacertados para ser escritora

Siempre recordaré el día en que le dije a mi madre «Quiero ser escritora». A pesar de que fue algo que siempre anhelé, pero que nunca creí posible y por eso no lo intenté cuando tuve que decidir qué estudiar, esa frase no la dije en voz alta hasta cumplidos los treinta y seis años. Mi señora madre me dijo que debía intentarlo si había encontrado mi vocación, que hay gente que nunca encuentra eso que le hace vibrar. Y me pareció un motivo épico. Me vislumbré desgarrándome la camiseta mientras gritaba al viento: «¡Lo hago por todas las personas que no tienen la suerte de encontrar una vocación!».

Ya sabes, demasiado Spiderman en mi vida: «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad». El poder, en mi caso, era haber encontrado algo que me hacía feliz.

Es muy bonito, la verdad. Es un motivo que va más allá de lo material o el mero hecho de escribir por escribir. Me debo el intentarlo, ver qué pasa. Podría haber sucedido nada, literalmente. Pero lo que pasó es que tomar ese camino me llevó a conocer gente que, paso a paso, me ha hecho crecer. También me ayuda a conocerme a mí misma como persona, a retarme, a ponerme a prueba y conocer mis límites, mis miedos… El saber es poder, sobre todo si va sobre ti misma.

Escribir es un oficio apasionante, pero también incierto y, como me dijo esta semana Ángeles Valero: tiene días buenos y días malos. Los días buenos sabes por qué te dedicas a esto. Los malos, no tienes ni idea de por qué, ni para qué. La clave, como ella dijo —y me pareció un consejo maravilloso— es no tomar decisiones los días malos. Píldora de sabiduría que me regaló y por ello le estoy agradecida.

Esta entrada de blog no tiene otro objetivo que motivar a quienes están un poco de bajón y disuadir de seguir este camino a personas que tienen motivaciones, bajo mi punto de vista, idealizadas e irreales.

Si preguntas a una escritora por qué quiere ser escritora, enseguida sale lo más altruista. Muchas sentimos el deseo profundo de contar historias. Pero es algo que podría quedar ahí, sin más. En el momento en que también queremos compartir esas palabras con el mundo, hay algo más. Ya no se trata de «me hace feliz escribir», porque sientes la necesidad de compartirlo.

¿Ahí qué hay? ¿Ego? ¿Exhibicionismo? ¿Esperamos la fama, el reconocimiento, el dinero…?

Tener motivaciones de este tipo puede llevar a la frustración o a un malentendido sobre lo que significa ser escritora.

Exploremos los motivos más comunes por los que una escritora desea escribir y los motivos equivocados que pueden desviar el verdadero propósito de esta vocación.

Quiero ser escritora: motivos más comunes

La necesidad de contar historias que inspiren amor y emociones humanas

La principal razón por la que muchas escritoras de romántica nos lanzamos a escribir es porque sentimos una profunda conexión con las historias de amor y con las complejidades de las relaciones humanas. Para nosotras, escribir no es solo una actividad creativa, sino una manera de explorar nuestro propio interior, de investigar los matices del amor en todas sus formas y de compartir esas reflexiones con el mundo.

Escribir el género romántico es una forma de hablar sobre el deseo, la vulnerabilidad y la esperanza que todas las personas experimentamos en nuestras vidas. Muchas escritoras sentimos que podemos, a través de nuestras novelas, ofrecer consuelo y alegría a las lectoras y brindarles un viaje emocional que termina con un final feliz o al menos esperanzador.

El deseo de encontrar «tu grupo»

Eso puede que suceda de una forma casi inconsciente, pero cuando lanzas un mensaje al mundo y alguien lo entiende y lo comparte, te sientes menos rara. «Quiero ser escritora y publicar» para mí significa la necesidad de encontrar otras personas en el mundo que sienten como yo, que piensan como yo y espero que eso me haga sentir menos sola en mi interior. Hay otros interiores como el mío y eso, de alguna forma, me hace sentir comprendida.

Quiero ser escritora = quiero aportar algo bueno al mundo

Los seres humanos evolucionamos —por suerte—. Eso hizo que descubriéramos el fuego, internet (y con ello el maravilloso mundo de los memes) y que termináramos por caminar erguidas sobre nuestras patas traseras hasta llegar casi a la perfección que posee Jamie Dornan. Y con el ser humano, el arte también muta. Así que muchas queremos sacarle brillo a la romántica para que deje de ser considerado un género de tercera división.

¿Cómo? Dando visibilidad a problemáticas sociales o creando auténticas maravillas en las que no solo es importante la relación romántica, sino el feminismo, la salud mental, enfermedades raras o comunes pero mortales…

Cuando una escritora se sienta frente a la pantalla y decide explorar temas feos que incomodan y lo hace con la habilidad de una diosa, ¿quién puede decir que su novela es de tercera? Algún casposo habrá que lo haga, pero a ese nos lo pasamos por el Arco de Triunfo.

¿Y en cuanto al feminismo? El poder aportar otros puntos de vista para las próximas generaciones que hablen de una relación de pareja equitativa, libres de situaciones y personas tóxicas, como las mías. E incidir en que la novela erótica o el dark romance están muy bien para la ficción o para la vida real si eres consciente de dónde te metes. Pero siempre dejando claro que novelas como After no son buenas para las adolescentes si las romantizan y es a lo que aspiran tener en sus vidas.

Como ves, los motivos son muy trascendentales. Esa es la parte bonita de querer compartir nuestro arte con los demás, la menos materialista. Sin embargo, existe el otro plano que está bien que exista, porque vivimos en un mundo capitalista y aquí nadie paga facturas abrazando nenúfares, pero creo que no deberían ser tus principales motivos.

Motivos por los que no deberías decir «Quiero ser escritora»

Hay motivos que pueden estar infundados en creencias adquiridas o por falta de información y eso puede llevar a frustración o desilusión. Estos motivos no suelen ser suficientes para sostener una carrera literaria a largo plazo. Ni a corto, ¿para qué engañarte?

Quiero ser escritora para ganar dinero

Es uno de los errores más comunes. Muchas personas tienen la percepción equivocada de que ser escritora, y más aún de romántica, es un camino rápido hacia la fortuna. Si bien es cierto que algunas autoras alcanzan un éxito financiero significativo, la realidad es que la mayoría de las escritoras no viven exclusivamente de sus libros. Quienes han llegado al éxito financiero (se entiende como que gana un sueldo, no como que vive en una casa de pueblo y escribe desde una buhardilla mega cuqui en una máquina de escribir retro mientras toma un té y se le posa un pajarillo sobre el hombro mientras todos sus libros terminan por ser bestsellers) lo han hecho tras una carrera larguísima, después de cosechar muchos noes y de quemar muchos manuscritos.

Escribir por dinero puede generar una frustración enorme cuando las expectativas no se cumplen. Además, cuando el enfoque está en los beneficios económicos, se corre el riesgo de perder la pasión por la escritura y la autenticidad en las historias. Las autoras que se centran demasiado en las ventas y en los ingresos suelen ver la escritura como una tarea, en lugar de como una vocación, lo que puede minar su creatividad.

Buscar la fama

El deseo de fama también es un motivo equivocado que puede desviar a las escritoras. Algunas personas creen que convertirse en autora es sinónimo de reconocimiento y prestigio. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de los escritores no son figuras públicas conocidas, y el éxito de una autora no siempre se traduce en fama masiva.

No sabes la de escritores y escritoras que conozco que son bestsellers y si te hablo de ellos no los conoce ni su madre a la hora de comer.

La fama, además, es un arma de doble filo.

***CHISME***: Si la fama no llega de forma gradual, hay autoras que se vuelven locas. En la última reunión que tuve con el equipo de la agencia literaria Sandra Bruna donde desempeño la labor de técnica en redes, me contaron el caso del último grito en romántica (de quien no puedo desvelar el nombre por ser feo —el asunto, no el nombre—) que no quiere hacer ningún tipo de promoción, juntarse con su audiencia e, incluso, solicita estar sola en una habitación cada vez que se desplaza a la editorial por obligación y prohíbe que cualquier trabajador le dirija la palabra. ¿De verdad quieres verte así?

Dejar el trabajo para dedicarse a escribir

Otra motivación equivocada es la idea de que escribir puede ser un escape rápido de un trabajo insatisfactorio o una solución fácil para trabajar desde casa. Si bien la escritura puede ofrecer flexibilidad y una forma alternativa de empleo, construir una carrera literaria que te dé pasta requiere tiempo, esfuerzo y mucha paciencia.

Muchas escritoras trabajan durante años antes de poder vivir exclusivamente de sus libros, y la realidad es que muchas siguen teniendo trabajos paralelos. Dejar el trabajo demasiado pronto, con la esperanza de que la escritura sea una solución rápida, puede llevar a una presión financiera que acabe sofocando la creatividad y el placer por escribir. Y de vivir también.

Conclusión

Los motivos correctos para escribir y publicar son aquellos que nacen de la autenticidad, el amor por las historias y el deseo de conectar emocionalmente con los demás. Estos motivos son los que sustentan una carrera literaria a largo plazo y permiten a las escritoras crear obras que realmente aporten algo bueno a su público lector.

¿Qué te motiva a ti?

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2 respuestas

  1. Me ha gustado muchísimo esta entrada, es que das de lleno en la diana. A veces tengo la sensación de que hay gente que quiere escribir para hacerse millonetis, aunque también que hay gente que no cree que de esto se pueda sacar un sueldo. Y muy de acuerdo en que a veces hay que pararse y pensar «por qué porras escribo». Yo lo tengo muy claro, pero la vida hace que de vez en cuando lo olvide. Es ahí cuando me da el bajón.
    Un abrazo enorme.
    Cris

    1. Es que es duro y es muy fácil olvidar lo bonito y lo elevado. Eso ocurre porque te agotas, porque es una carrera de fondo y es normal desfallecer. Para eso es maravilloso tener una red de escritoras que te levanten el ánimo y las ganas. Un besote y muchas gracias por tu comentario.

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