
Book tag: dícese de un juego interactivo entre lectoras y lectores (o escritoras y escritores), donde se realizan desafíos o preguntas relacionadas con libros (ajenos o propios). Por ejemplo, este es uno de los últimos book tags que hice, para que te hagas una idea.
Normalmente es algo que has visto por Instagram donde has sido etiquetada (por lo tanto te han retado) para que hagas tu propia selección. Es divertido y es contenido para redes que te puede hacer conectar con gente con tus mismos gustos.
Wrap up: es un resumen de los libros que has leído durante un período de tiempo. Puede ser mensual, en vacaciones, o cualquier momento que elijas. La idea es compartir tus impresiones de cada lectura, comentando brevemente si te han gustado y qué te han parecido.
Yo he decidido mezclar un poco de los dos mundos y traerte un «Boorap tagup» (uf… qué complicado…).
12 meses, 15 libros
Como sabes, yo no reseño nada que no me guste. Bueno, para ceñirme a la realidad ni siquiera reseño, solo recomiendo las lecturas que me han gustado. Dicen que compartir lo bueno es de guapas y yo quiero ser bellísima.
Leo muchas novelas, pero no todas acaban recomendadas en este blog o en mi Instagram porque no todas me conmueven. Y, por desgracia, no todas las termino. Hubo un tiempo en que sí, me metía con calzador todo libro porque me daba mucha rabia dejarlos a medias.
Pero con el tiempo me he vuelto selectiva y pienso que si mañana me muero, mi última lectura no puede ser algo que no me conmueva de alguna forma.
Durante 2024 he leído 58 novelas, pero aquí te dejo la crema de la crema.
Mejor libro de enero: Una luna sin miel

Lo mejor: todo. El humor. La protagonista. Que es la primera vez que leo un enemies to lovers donde los dos son enemies por un malentendido y reales. És más habitual que solo la prota crea que él es enemigo y él acabe declarando que la ha amado siempre.
Lo peor: Que no la he escrito yo.
Mejor libro de febrero: No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas

Lo mejor: el humor. Y que no se centra solo en la pareja, sino que la comedia viene también por el hecho de que la prota tiene una familia tan rocambolesca como ella. Y, aunque todos los personajes parezcan medio cucú, tienen su lado tierno que hace que te enamores de esta historia.
Lo peor: Que la historia de amor queda en un segundo plano detrás de todo lo demás. En mi caso lo disfruté, pero si vas a buscar historia de amor pura y dura, no es el libro que te recomendaría.
Mejor lectura de marzo: no puedo escoger
En marzo me encontré con tres joyas. Como se puede deducir de las lecturas escogidas, me sentía menos romántica que un pie, pero gracias a eso me topé con la maravillosa forma de narrar de Aramburu, con una historia que me abrió la mente como la de Landero y con un viaje a la Barcelona de la posguerra que Laforet supo plasmar de forma que la viví en mis propias carnes.
Y tras esas tres novelas muy poco románticas, apareció la novela que dio brillo a mi marzo. No sé cómo explicarlo. A mí Helen me gustó desde la primera novela que leí de ella. Recuerdo que yo estaba escribiendo Amor a primera viña con la idea de autopublicarla cuando cayó en mis manos Desde el rompeolas y pensé automáticamente: «¿Y yo quiero escribir?». Me pareció una pasada, igual que el resto que devoré seguidamente: Lo que nos dijo la tormenta y La niebla en mí.
Estas tres novelas de Helen tienen algo mágico, un brillo concreto que roza la línea de lo fantástico, y se me colaron dentro. No me había vuelto a suceder con sus novelas posteriores que considero son más realistas. Pero quiso el destino que a Helen le naciera darle esa magia terrenal a El lugar donde ser nosotros que solo ella sabe dar y sentí que esa historia estaba hecha a mi medida.
Todas fueron lecturas increíbles y los cuatro son libros que volveré a releer, esta vez con ojos de escritora, con subrayador en mano y rezando a la Santa Patrona Abril Camino para que se me quede algo de ellos, aunque solo sean las ganas de escribir.
El mejor libro de abril: Todos quieren a Daisy Jones

Lo mejor: la forma en la que se presenta la historia. El libro es como una compilación de hechos contada por todos los miembros de una banda y personas que rodeaban a esta. Escrito de una manera tan original que parece increíble que la banda no haya existido y que todo lo que se cuenta sea una historia inventada. De hecho, nada más iniciar la historia, casi todo el mundo va a Google a buscar el nombre del grupo musical en cuestión porque lo presenta igual que se haría en un documental y no te cabe en la cabeza que sea ficción.
Como escritora es brutal leer esta historia, porque te ofrece más herramientas a la hora de narrar que las voces que ya conocemos.
Lo peor: que cualquier cosa que se escriba con esta fórmula, siempre se comparará con esta novela.
Mejor lectura de mayo: Las palabras justas

Y de nuevo no es romántica. Mi loco 2024.
Lo mejor: hay gente que no ha entendido este libro. No es una novela. No es un diario. Es una colección de pensamientos aleatorios sobre la vida, la actitud ante esta y temas varios. Y puede que yo tampoco lo entendiera, porque no lo recomiendo como una lectura que te cambiará la vida, pero sí puede aportarte disparadores de creatividad si eres escritora.
Me explico: cada frase o pensamiento random puede ser un hilo del que tirar para iniciar una historia. Tras cada frase puedes imaginar un contexto distinto y sacar relatos o escenas. Puede que no tenga sentido lo que te cuento mientras lo lees aquí, pero si abres estas páginas, entenderás a qué me refiero.
Además, me llama mucho la atención la literatura que no se queda en el postureo y consigue ser honesta, hablar de lo que otros que somos más cobardes no acostumbramos a hablar, de exponer sobre papel pensamientos que solemos tener pero que nunca admitiríamos.
Lo peor: a mí me encendió el cerebro y pasé varias noches sin dormir demasiado.
Mi lectura de junio: Nuestro último verano en la isla

Lo mejor: Abril Camino. Ya está. Es que no puedo decir nada más. Su nombre avala cualquier obra. Es una novela preciosa donde se entrelazan las historias de amor de varios personajes de la misma familia pero de distintas generaciones. La isla es un personaje más, por la importancia que tiene y porque también es inventada. Sin embargo, al ubicarla cerca de las costas del norte de España, se siente ese clima más bien frío y atlántico/cantábrico. Una maravilla de historia.
Lo peor: que yo nunca llegaré a ese punto de brillantez. Una lástima. Por suerte podré seguir leyendo a Abril.
En julio tuve un flechazo con Emily Henry y su Book lovers: amor entre libros

Sin duda Emily ha sido mi descubrimiento del año. Me he enamorado. Me gusta todo de ella (en el aspecto «escritoril», no soy una loca de esas que van a conocer a la autora tras las novelas y se saben hasta la fecha de cumpleaños y su color preferido).
Esta historia fue encontrar mi tipo de novela ideal por el humor, la ternura y la forma en que los protagonistas interactúan entre ellos.
En agosto me enamoré de una serie: Blackstone
Lo mejor: cómo Desirée Ruiz consigue tratar temas mucho más profundos que los de pareja, como por ejemplo la pérdida, el amor propio y el autoconocimiento. Los personajes están muy trabajados y no deja nada al azar. Las historias de amor son bonitas, pero lo más bonito es la historia de amor de las protagonistas consigo mismas.
Septiembre me confirmó que Carmen Arteaga es lo más

Lo mejor: puede que a mí me vaya un patrón en concreto. Hay tres novelas en este book tag + wrap up de mejores lecturas del 2024 que suceden en una isla. Y mis tres novelas publicadas hasta ahora suceden en un pueblo costero. Vale, quizás tenga predisposición a que, según donde estén ubicadas las novelas, me entren mejor. Pero esta novela es una novelaza desde principio a fin aunque estuviera ubicada en Laponia.
Lo que decía un poco más arriba: me gusta que se hable de lo que no se suele hablar. Y en esta novela tenemos personajes con transtornos del espectro autista, culpabilidad al querer seguir viviendo tu vida mientras alguien a quien amaste ya no está y algunos otros temas peliagudos que están tan maravillosamente presentados que convierten su lectura en una delicia.
Octubre me preparaba una sorpresa y me daba más de lo mismo
De nuevo, no puedo escoger. Me lo pasé genial con las dos, ambas me mantuvieron despierta más horas de las recomendadas para tener un cerebro en condiciones y es que no podía parar de devorar páginas.
La primera fue sorpresa. Hacía años que no leía fantasía porque no me enganchaba al género las últimas veces que lo intenté. Sin embargo, esta novela y la historia, están confeccionadas como si hubiesen metido los tropos más majos de la romántica en una coctelera, le hubieran echado un pelín de magia y leyendas y ¡pof! aparece Asistente de villano. Maravillosa.
Y la segunda, pues qué voy a decir, es Emily Henry y esa mujer ya podría dedicarse a escribir etiquetas de bragas que yo las leería todas. Me gustó la historia por original y porque la autora siempre logra dar una pequeña lección de amor propio en todas sus novelas.
Noviembre volvió a ser un mes convulso en mi vida
Así que lo único que me apeteció fue volver a leer Una luna sin miel porque sabía que me iba a gustar y los libros son como casa. Volver a esa historia con subrayador y post-its fue una autentica gozada que me duró todo el mes. La única lectura, pero segura.
Y es que, en según qué momentos de la vida, más vale una lectura hogar que ciento desconocidas.
Diciembre no ha terminado, pero ya tengo preferida
El olor de la primavera en tu piel es un abrazo cálido en pleno invierno. No todo el mundo logra lo que Ana cuando escribe feelgood. He leído bastante feelgood como para saber que hay autoras que creen que este género solo trata de ser acogedor y amable y entonces salen novelas insulsas en las que (literalmente) no pasa nada.
Sin embargo, Ana es capaz de darte ese abrazo acogedor mientras te cuenta la vida entera de un pueblo y en concreto de dos parejas que se aman. El anterior libro de esta serie, Días de invierno con sabor a jengibre me gustó, pero si tengo que quedarme con una de las dos entregas, escojo esta segunda.
Y Aprendiz del villano pues como la segunda parte, una maravilla para reír. Me he enamorado de Raymundo, la rana. Y espero de corazón que lleven esta saga al cine (y lo hagan bien) porque es necesaria.
Y hasta aquí mi selección de lo bueno, lo mejor
Escribiendo esta entrada me he dado cuenta de que puedo recordar mis andaduras por el año a través de lo que me apetece leer o de lo que el cuerpo me pide (que a veces es no leer nada en absoluto).
Este año nuevo me he propuesto leer cosas nuevas, pero también releer novelas que sé que enriquecerán mi forma de escribir, como las del mes de marzo, que volverán a caer sí o sí. Porque es cierto que hay muchos libros por descubrir, pero si alguno logra colarse dentro al leerlo, ese hay que revivirlo.
Me encantaría que si te animas a hacer esta reflexión sobre tus mejores lecturas del año, me etiquetes en redes o me pases tu artículo. Y podrías dejar en comentarios si coincidimos en alguna lectura este año y si a ti te ha removido tan bien como lo ha hecho conmigo.













