
«Confiar en el proceso» es una expresión cuyo significado es «no te alarmes, que se te va a caer el pelo de lo preocupada que estás».
En alguna ocasión he explicado de dónde viene la palabra «preocupar», pero por si te lo has perdido porque acabas de conocerme, lo explico. Tenemos la palabra (ocupar) con un prefijo (pre-) que significa «antes». Es decir, que cuando nos preocupamos estamos ocupando nuestra mente con problemas que todavía no existen.
Pueden ser problemas que no han sucedido pero sabemos a ciencia cierta que ocurrirán, como que esperes que te embarguen la casa porque llevas meses sin pagar la hipoteca, o puede que sean cosas tan locas como «a mi no se me da bien el marketing, no nací para ello».
Bien, en el primer caso, se entiende que hay una causa-efecto: «si no pago, me embargan». Eso es así aquí, en Pekín y en Pokón. El problema es cuando nos adelantamos a los acontecimientos que pueden tener muchos resultados y no necesariamente malos, pero en nuestra mente son como una hecatombe del tamaño de China.
Esa, esa es la preocupación preocupante 😏
Aprender a confiar en el proceso de aprendizaje te libera del estrés
El primer beneficio es que te ayuda a a rebajar el nivel de estrés.
Mientras estamos en mitad de cualquier proceso largo en el que asumimos nuevos aprendizajes, debemos tener en cuenta que puede que la meta esté muy lejos o que no haya meta.
En el caso de asumir el aprendizaje de una formación larga, sabemos que lo ideal es aprender todo a medida que cursas esa formación, pero ni siquiera es necesario (a no ser que tengas que examinarte para conseguir un título oficial o una carrera, en esos casos no te queda más remedio que empollar como una pepa), pero si no, puedes seguir aprendiendo tras su finalización.
Otra cosa es intentar crear un catálogo de libros de los que vivir. Eso sí es a largo plazo y, además, difícil de prever. ¿Con qué libro empezarás a vivir de escribir? ¿Con el sexto que publiques? ¿Con el décimo? ¿El vigesimoquinto? A saber.
En ambos casos, para que el camino no se haga desesperante, lo mejor es confiar en el proceso y focalizarte en el camino y lo logrado cada día, no en los resultados finales.
Si lo que debes hacer es escribir una novela dentro de un plazo, procura seguir el plan y centrar tu atención en los pequeños logros diarios.
Y si estás aprendiendo algo tan complejo como el marketing, disfruta de las pequeñas batallas diarias, de lo que aprendiste hoy que ayer no sabías. No necesitas una carrera en marketing para llevar bien el marketing de tus novelas, ni un CI privilegiado. Necesitas formación y poner voluntad.
La problemática de no confiar en el proceso
Focalizarte solo en la meta, como digo, conlleva una serie de problemas que pueden complicarte la vida, hacer que tires la toalla y abandonar un sueño que es alcanzable si lo persiguieras con otra mentalidad.
- Si dejas que tu mente viva en el futuro, no estás dirigiendo la energía al presente, que es donde realmente la necesitas. Eso conlleva una desconexión de la realidad, es cuando nos encontramos con los «no puedo», los «es mi talón de Aquiles», los «no sé»…
Cambia el «no puedo» por «voy a hacerlo». En la primera frase te estás dando por vencida antes de probar. En la segunda tomas acción.
Cambia el «no sé» por el «no sé todavía». La segunda frase implica la posibilidad de mejorar ese aspecto en concreto, de adquirir una habilidad.
- Ese estado también puede llevarte al bloqueo, de manera que te encuentres de repente con dificultad para tomar decisiones y ver soluciones a problemas que, si la vieras desde un estada más calmado, encontrarías cómo solventarlo.
«Qué bonito, Bea. Haz esto, haz lo otro, pero ¿cómo?».
Voy, impaciente.
Formas de confiar en el proceso
Confiar en el proceso también es un proceso. Entiéndeme, raro sería que lo lograras de la noche a la mañana. Pero si hoy consigues algo pequeñito y la semana que viene otro algo pequeñito, tendrás ganado algo mediano.
Practica la atención plena
Dicho de otra forma: intenta estar presente. ¿Que la mente se va a «qué tipo de novela será la que estoy escribiendo»? No te regodees ahí. Hasta que no la termines, no lo vas a saber. Tira millas.
Los obstáculos son los que más te harán crecer
No abandones a la primera de cambio. Si todo te saliera bien en el primer intento, no aprenderías ni la mitad de cosas que asumes cuando vas de error en error. Persevera, ninguna escritora es autora por abandonar tras su primer fracaso.
Rodéate de gente que te apoye
No hay nada como tener a alguien detrás, al lado, delante y encima diciéndote lo capaz que eres. Si saliera de ti, ya sería la repera. Crear una red de apoyo con otras escritoras es maravilloso. Eso es lo que fomentamos en La Casa de las Escritoras: tirar unas de otras para ir todas a una.
Y sí, puedes no tener una red de escritoras, puedes hacerlo sola, pero lo que no deberías permitir es que otra persona te dijera lo que puedes o no puedes hacer.
Compárate con tu yo de hace un año
Nunca con las demás. Cada una de nosotras tenemos una situación externa distinta (familia, trabajo…) e interna diferente (debilidades, fortalezas, capacidades, formación..). Es por eso que cualquier comparación con otra compañera de escritura no es realista. Pero analiza cómo empezaste esa formación y cómo la terminas, hace un tiempo tenías cero libros y ahora tienes unos cuantos. Ahí es donde verás tu avance real.
Sé paciente
El camino es largo, tortuoso, lleno de altibajos: sé paciente.
Se trata de encontrar la forma de no caer en la desesperación, en las creencias limitantes, la desilusión, la impaciencia… Parece que lo digo con recochineo, pero de verdad, se puede. Solo debes querer y trabajar un poquito en ti misma.
Y nada más que añadir por hoy.
Espero que si tienes dudas al respecto, me dejes un comentario en esta entrada.
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