Historias de amor literarias que duran una vida entera

historias de amor

Esta es la entrada de las historias de amor en novela romántica que hablan de vidas enteras. Sí, de esas relaciones que empiezan siendo muy jóvenes, incluso niños, como amigos y terminan en la vejez (si es que terminan) volviéndose a ver.

No soy muy fan de este tipo de novelas, lo confieso. Las siento como auténticas sagas, se me hacen muy largas. Pero otras, a pesar de su larga extensión, me han mantenido en vilo toda la novela.

Y esas historias de amor literarias son las que voy a recomendarte.

Donde todo brilla, Alice Kellen

Es bonita y es diferente, cosa que agradezco en la romántica. Por una vez no es ella la sensata y él el cabra loca. Por una vez no son seres de luz que lo hacen todo bien.

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Nicki Aldrich y River Jackson han sido inseparables desde que llegaron al mundo con cuarenta y siete minutos de diferencia. Ella lo hizo envuelta en polvo de hadas. Él como si fuese un meteoro en llamas. El pequeño pueblo costero donde crecieron se convirtió en el escenario de sus paseos en bicicleta, las tardes en la casa del árbol y los primeros amores, secretos y dudas.

Sin embargo, con el paso de los años, River sueña con escapar de aquel rincón perdido donde todo gira alrededor de la tradicional pesca de la langosta y Nicki anhela encontrar su lugar en el mundo. Pero ¿qué ocurre cuando nada sale como lo habían planeado? ¿Es posible elegir dos caminos distintos y, pese a todo, encontrarse en el final del trayecto?

Para lograrlo, River y Nicki tendrán que bucear en las profundidades del corazón, rescatar pedazos de lo que fueron y entender aquello que rompieron. Y quizá así, uniendo y encajando cada fragmento, logren descubrir quiénes son ahora y recordar el brillo de las cosas intangibles.

«En cierto sentido, el dolor es comestible. Lo masticas, te lo tragas y adelante».

El chico que dibujaba constelaciones, Alice Kellen

Sí, la misma autora. Es que le van mucho este tipo de novelas. Esta fue la primera novela que leí de ella por la cubierta. Fui a ciegas, ni idea tenía de qué iba. Y me encontré con una historia de amor de las que (esta sí que sí) dura toda la vida.

Puede que sea una de las novelas más realistas de Kellen. Los personajes son totalmente normales, lo que les hace especiales y que quieras seguir leyendo es precisamente que no son superhéroes. Tampoco es una novela con una atmósfera mágica. Si quieres realismo y amor, es tu novela.

Esta es una historia de amor, de sueños y de vida. La de Valentina. La chica que no sabía que tenía el mundo a sus pies, la que creció y empezó a pensar en imposibles. La que cazaba estrellas, la que anhelaba más, la que tropezó con él. Con Gabriel. El chico que dibujaba constelaciones, el valiente e idealista, el que confió en las palabras «para siempre», y creó los pilares que terminaron sosteniendo el pasado, el ahora, lo que fueron y los recuerdos que se convertirán en polvo.

«Pero no siempre hemos recorrido todos los caminos cogidos de la mano, ¿verdad, Gabriel? A veces uno de los dos necesitaba soltarse. A veces uno de los dos se quedaba atrás por mucho que hubiese intentado correr para alcanzar al otro»

El ayer, nosotros y un mañana imposible, Abril Camino

Ahora, si quieres realismo del bueno, del de llorar, esta es tu novela. Abril toca la parte más oscura de las de las historias de amor y la vida en pareja, cuando llegan esas épocas en las que te preguntas si eso es todo lo a lo que puedes aspirar, si con el cariño es suficiente. Y si, el título te deja pistas de su mañana.

Elena acaba de recibir la peor noticia de su vida: Javier, su marido, está muy enfermo.

Su mente se llena de preguntas. Su corazón, de despedidas. Y su memoria, de los días más felices de su vida. Porque ¿hay una forma mejor de aplastar el dolor del presente que revivir los momentos que los convirtieron en lo que son hoy?

Elena tardará poco en descubrir que hay cosas más fuertes que la mente, el corazón o los recuerdos. La voluntad. La familia. El amor. Y a todo eso se aferrará en el momento más duro de su vida para que las risas sigan siendo la banda sonora de su hogar, para que la ilusión continúe viva en el día a día de sus hijos y para que su despedida de Javier sea dulce. Para que se digan adiós sabiendo que lo vivieron todo. Que solo les falló la eternidad.

«Cada minuto cuenta. Tal vez eso es lo que nos ha mantenido cuerdos hoy en día, el saber que lo disfrutamos todo, que no nos quedó nada por vivir. Solo nos falló la eternidad».

Aclaración sobre las historias de amor que duran toda la vida

Como he dicho al principio de la entrada, no suelen gustarme los libros tan largos. Prácticamente porque pierdo el interés en la historia cuando se enamoran y se lo confiesan. Yo disfruto ese previo tira y afloja entre los personajes principales, puede que por eso el tropo que más me va es el de enemigos a amantes.

Sin embargo, hay novelas que te sorprenden gratamente y esta entrada está dedicada a ellas.

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Queda tiempo para hacerlo mejor - Bea Peidró

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