Música en la novela romántica: cómo usar canciones para conectar más con tus lectoras

novelas musicales
música en la novela romántica

Voy a contarte una historia sobre mí: antes era cantante. O intenté serlo, mejor dicho.

Soy de esas que se pasearon por varias formaciones musicales, todas ellas encaradas a cantar canciones de otros (tributos, grupos con repertorios de los mejores temas de blues, rhythm and blues, rock… de todos los tiempos), y es que no recuerdo mi vida sin música. Supongo que es un beneficio adquirido de nacer de una madre adolescente y vivir con todos sus hermanos y hermanas adolescentes bajo el mismo techo. No había día que no sonara música en casa.

Otro lado bueno (o yo lo veo así) es que soy como un jukebox: puedo cantarte temas de pe a pa que se publicaron treinta años antes de que yo naciera. Claro, en una casa con mucho gusto por la música, pero con muchos gustos musicales distintos, aquí la Bea Esponja absorbió melodías y letras de lo más dispares. Puedo cantarte un tema enterito de Agustín Pantoja y seguidamente uno de Earth Wind & Fire. Luego una ranchera de Rocío Dúrcal y terminar con un temita francés que no has oído en tu vida.

Yo lo veo como una ventaja, pero es cierto que no me extraña que esté como unas maracas teniendo en cuenta todo esto.

Lo que quiero decir es que como escritora, he descubierto que la música puede ser una herramienta narrativa tan poderosa como los diálogos o las descripciones. En mis novelas la uso como se usa en el formato audiovisual: para intensificar la emoción justo cuando el corazón del personaje (y el de la lectora) están a punto de estallar.

Y hoy quiero hablarte de eso, de cómo puedes utilizar la música en la novela romántica no como una playlist que ofrecer en tu lanzamiento por simpatía, sino como una forma de narrar.

¿Por qué incluir música en una novela romántica?

La música tiene una capacidad única: activa emociones sin necesidad de palabras. Basta con tres acordes para que la piel se erice. Un estribillo puede devolvernos a una escena que creíamos olvidada. Y ese poder emocional es el que buscamos cuando escribimos romántica: que la lectora sienta cuanto más, mejor.

Es más, la música tiene tanto poder recordatorio que se usa para personas con problemas de demencia para recuperar su memoria. Te dejo un vídeo aquí de la reacción de una ex bailarina de clásico con Alzheimer ante la música de El Lago de los Cisnes. Te pone los pelos de punta.

Por eso, usar música en una novela romántica es como añadir una capa de emoción. No hace falta que tus lectoras la escuchen cuando leen esa escena en concreto, pero para quien quiera hacerlo, la experiencia se intensifica.

Cómo elegir las canciones adecuadas para tu novela

Hay muchas formas de trabajar la música en una historia, pero aquí van algunas que funcionan:

  • Escucha a tus personajes. Si uno de ellos es melómano, músico o sensible al sonido, probablemente te irá guiando hacia las canciones que le mueven por dentro.
  • Piensa en la emoción de la escena. ¿Qué quieres que sienta la lectora? ¿Nostalgia, euforia, vértigo, ternura? Elige canciones que potencien eso. La suerte que tenemos quienes escribimos romántica es que casi todos los temas (buenos) van sobre amor.
  • Juega con el contraste. A veces una canción alegre en una escena triste puede romper más que una balada predecible.
  • Cuida los derechos. Si vas a incluir letras reales, infórmate. Puedes mencionar el título o a qué suena sin copiar fragmentos extensos. O puedes pedir permiso al/a la propietario/a y ya tienes un contacto chulo más hecho.

Tres formas de integrar la música en tu historia (sin forzarla)

  1. Haz que esté presente en el ambiente. Un bar con una canción sonando, una lista de reproducción en el coche, un ensayo en una sala vacía… No hace falta que sea el centro de la escena.
  2. Conviértela en parte del personaje. Que componga, que cante, que escuche música para regular sus emociones. La música como forma de comunicación alternativa es muy potente.
  3. Utiliza los títulos como pistas emocionales. A veces no hace falta más que decir «y sonaba Fix You» para que todo el mundo entienda el nivel de drama.

Ejemplos reales: cómo lo hago en mis novelas

Desde que empecé a escribir, he sentido que ciertas escenas cobran más sentido si tienen una banda sonora. Como en las pelis y como en la vida misma, que estás viviendo una escena preciosa pero te faltaría un temazo de Hans Zimmer para que fuera perfecta.

Por eso, en mis novelas, no solo menciono canciones: las uso para narrar lo que las protagonistas no se atreven a decir. Para tender puentes entre personajes, para abrir heridas y también para sanarlas.

En Amor a primera viña, por ejemplo, hay una escena en una boda donde los protas todavía no se han dicho lo que sienten el uno por el otro, pero ya se intuye. Bueno, Emma lo dice desde la primera vez que ve a su interés romántico, que menudo trasero calza Jon, pero durante ese baile el tema que suena es Last Request, de Paolo Nutini, lo que ella siente es un poco lo que dice la letra: concédeme esta última petición, vamos a vivir el momento y mañana será otro día.

Ese sería el tema principal, si te interesa saber cómo suena esta novela, te dejo el enlace a su lista de reproducción en Spotify.

En Mi más sentido bésame incluso el título es musical, puesto que es un verso de Matemática de la carne, de Rayden. Esa frase la vi escrita en una pared y me pareció una genialidad. Buscando a quién debía pedir permiso para usarla en mi novela, me topé con el maravilloso rapero. En mi vida había escuchado letras tan jodidamente ingeniosas. Los juegos de palabras que se gasta Rayden son un deleite, no exagero cuando digo que me deja extasiada en algunas ocasiones. Lo que ese hombre es capaz de inspirarme con su música, no lo sabe nadie. Tanto, que la novela ya estaba terminada cuando escuché esa canción y modifiqué algunas de las escenas para darle más importancia.

Esa letra habla muy bien de lo que Enzo siente por Vannia, cómo la ve, cómo la venera y qué está dispuesto a lograr con y por ella. Si te interesa conocer otros temas de la novela, te dejo el enlace a la lista de reproducción en Spotify.

En Si empezara de nuevo, en fin, el título es un verso de Amaral, lo conoce todo el mundo. Al menos los que vivimos en los 2000 el boom del pop rock español. La letra habla de ellos y, curiosamente fue casualidad. Buscaba un tema que podrían haber escuchado bailando bajo la lluvia y revisé cuáles fueron los temazos de ese año y ese mes en concreto. Ya sabes, hay que ser rigurosa en esos detalles. Me topé con Amaral, no es de mis grupos preferidos, pero pensé que podía estar bien. Al menos era romántica. Y se me quedaron los ojos del revés al escuchar la letra: Nos dijimos adiós y pasaron los años, volvimos a vernos una noche de sábado, (…) otra vida, pero la misma mirada felina. Podía ser la sinopsis de mi novela.

Por supuesto, también tiene su lista en Spotify, está aquí, por si te interesa escuchar buena música.

Pero es raro que habiendo cantado durante tanto tiempo y tener todavía compañeros y compañeras del gremio a los que acudir, ¿por qué nunca he escrito sobre ese mundo de los escenarios y lo que sucede entre bambalinas? Primicia mundial: En la novela que estoy escribiendo ahora, el mundo del espectáculo y la música serán protagonistas. En algún momento debía suceder.

Consejo de marketing: crea una playlist y haz que tu lectora sienta más

Una de las cosas que más disfruto como escritora es crear la banda sonora de mis libros. No es obligatoria. No todas mis lectoras la escuchan. Pero las que lo hacen viven la historia en estéreo.

Puedes:

  • Añadir la playlist al final del libro, como contenido extra.
  • Compartirla en redes, antes o después del lanzamiento.
  • Incluirla en tu newsletter, como regalo emocional para tus lectoras más fieles.
  • O incluso hacerla parte de la experiencia: invítalas a escuchar cierta canción antes de leer una escena clave.

Porque cuando una lectora conecta por dentro, se queda contigo.
Y si además esa historia tiene su propia melodía, ya no se olvida.

Conclusión

Hay algo que me hace muy feliz de mis lectoras, y es cuando me escriben para decirme que han buscado las canciones de ciertas escenas y han terminado llorando. O que han añadido temas de mis playlists a sus favoritas. Eso es lo que busco: que la música no solo acompañe, sino que atraviese y si encima al volver a escuchar ese tema se acuerdan de mis libros, ¿qué más puedo pedir?

Comparte el artículo:

Desafío de 7 días para tus redes sociales

Impulsa tu presencia en redes sociales como escritora. Suscríbete aquí abajo para recibirlo.

Desafío 7 días - Newsletter

Otros artículos que podrían interesarte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *